A pesar de apenas ir empezando el día debo de admitir que me sentía un poco adolorido, el peso de mi mochila hasta ese momento no había causado muchos estragos en la condición física peros desde que me puse la mochila en la mañana los hombros molestaban mucho, no le di mucha importancia y empezamos el viaje, caminar en lo alto de las montañas a esa velocidad es sumamente agradable, el aire era fresco, no había mucho tráfico y la plática ligera le sentaba muy bien a la caminata matutina.
Tras una media hora de caminata llegamos al “15”, esta justo al final de una pequeña cañada que se formo al partir uno de los cerros en dos para que pasara la carretera, yo nunca había estado en el lugar, pero el Claudio me platicaba que era un lugar muy bueno para acompañarlo con amigos cerveza y carne, los primeros minutos fuera de la carretera los pasamos sin mayor problema, pero conforme los minutos aumentaban y junto con ellos las pendientes, a lo menos yo si me sentí un poco cansado, pero valió la pena al llegar al lugar lo único que quedo del todos los malestares fueron las ganas de comer. El lugar es un gran paredón como de 10 metros por el cual resbala el agua, sería muy pretensioso llamarlo cascada, pero el potencial lo tenía. Aun así el lugar era perfecto, agua corriendo silencio sombra, y un piso cómodo para descansar.Después de checar el menú, los tacos de frijoles nos parecieron la mejor opción, de nuevo 4 por persona, solo que en esta ocasión decidimos agregar un postre y nos comimos uno de los 2 chocolates que nos tocaban a cada quien. El desayuno nos vino con espectáculo gratis y por más de media hora estuvimos monitoreando a una pequeña oruga que se arrastraba asía un árbol.
Terminando de desayunar, devuelta al camino, el sol ya nos pegaba en las espaldas y nuestras sombras se adelantaban a nosotros como con prisa de llegar Magdalena, ese fue un tramo muy agradable del dia, la diferentes tramos de la carretera evocaban diferentes momentos y recuerdos y tras de ellos siempre se originaba alguna platica.En lo físico íbamos bien, al Claudio le empezaba a molestar el pie izquierdo y a mí los hombros ya me dolían bastante con el peso de la mochila, aun a pesar de eso fue un tramo muy agradable.
En algún momento de una platica terminamos hablando de el señor de los anillos, para esto cabe destacar que el Claudio es en verdad todo un doctor en el tema, es una maquina devorando libros y recordando sus palabras “los libros de el señor de los anillos no los leí los estudie”, se imaginaran de que estoy hablando. Según sus cálculos le distancia que caminaron los hobits de la comarca al el bar donde los esperaba el mago era la misma que caminaríamos de cananea a Magdalena, lógicamente no debamos ni de broma la finta de hobist, pero sin duda si asemejábamos dos orcos bonachones. En algún momento de la platica hice una pregunta que siendo sincero no recuerdo, el Claudio me volteo a ver y me dijo: “no es que tendría que explicarte desde más atrás y es un chingo!!”, se cedo callado unos segundos y después añadió en un todo de despreocupado y sarcástico: “pues tiempo tenemos”, y en el momento pareció como si el Claudio hubiera abierto el libro y textualmente dijo: “al principio no había nada…” , las siguientes dos horas y media conocí casi textualmente muchos de los comienzos de todo en el mundo fantástico de J. R. R. Tolkien. Seguimos caminando y las montañas verdes por el fortuito año de lluvias, ponían el escenario a todas las historias que el Claudio contaba, y así se nos fue el tiempo hasta llegar a Cuitaca, un pequeño pueblo de unos 300 habitantes situado en el municipio de Cananea, nos dimos cuenta que básicamente ya teníamos agua y decidimos descansar ahí, el sol se ponía más pesado sobre los hombros y esperar a que abrieran una tienda a un lado de la carretera para comprar agua era el pretexto perfecto para descansa lo pies ya un poco machacados por el viaje. Duramos más de media hora sentados esperando que abrieran, la verdad no teníamos tanto apuro así que no nos molestamos en preguntar, después de estar rosando casi la hora de estar ahí decidimos que no había más tiempo que perder, averiguamos de otra tiendo un poco más alejada de la carretera y ahí nos desayunamos por segunda vez los cacahuates que traíamos con un Gatorade, solo para asegurar energías. Nos reabastecimos de agua y estábamos listos para empezar de nuevo, sabíamos que lo que seguía era subida y mas subida pero el día era joven y aunque nosotros no tanto siempre nos asegurábamos de seguir el ánimo de este.El Claudio se ofreció a cargar un rato mi mochila como habíamos acordado al principio del viaje, y yo y mis hombros aceptamos de inmediato, ese sería uno de los primero errores serios del viaje…




.... y!!?? cual fue la pregunta del señor de los anillos?? jeje broma... y que mas?!?!
ResponderSuprimirje ijole eso del error que paso que paso
ResponderSuprimirPaciencia jóvenes paciencia y gracias por los minutos regalados en la lectura…
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