
Al salir al viejo camino de libramiento, nos encontramos con la primera duda en la dirección del viaje, buscábamos un camino que nos prometía, según platicas de mi padre, ahorrarnos los primeros kilómetros de subida y dejarnos como dijo mi padre : “…despuesito de el ALSKA…”, al principio que me lo dijo solo asentí con la cabeza en señal de haber entendido la dirección, pero la verdad no tenía ni idea de por donde quedaba el mentado ALASKA, y ni modo ahí voy otra vez: “oye pero que es eso del ALASKA?”, y ya después de echarme una miradita de: “a cómo eres pendejo!!” me explico que el ALASKA era un tramo recto de la carretera que por su ubicación le pegaban pocas horas de sol en invierno, lo cual lo hacia un tramo de cuidado, por estar por lo general congelado. Pero volviendo a la historia (la cual fue contada para que nadie más vuelva a recibir esa miradita); La instrucción que mi padre nos había dado literalmente era: “…en la primera torre de luz que vean le dan para la izquierda… y ahí se van!! siguiendo el camino de terracería…”.
Así que eso hicimos, en la primer torre de luz que nos encontramos el dimos para la izquierda, ninguno de los dos sabía muy bien si la decisión tomada era la correcta pero con 30 minutos de caminata, la disposición y la buena fe era algo que sobraba así que seguimos el camino, y le dimos y le dimos como por tres horas hasta que empezó a obscurecer. La sensación de saber que pronto obscurecerá y no tener certeza de donde dormir siempre libera una pequeña porción de adrenalina tan agradable que uno corre el riesgo de volverse adicto.
Nos obscureció llegando justo a la carretera, fue ahí cuando conocí los terrenos del famosísimo ALASKA , y así en medio de tan célebre encuentro, nuestro pies tocaron por primera vez la cinta asfáltica, sensación que después de un tiempo no se olvida fácilmente.
Las siguientes horas, fueron calmadas y rápidas mientras aprendíamos a movernos por la carretera y su constante tráfico pesado, decidimos irnos por el lado izquierdo de la carretera, veríamos los carros de frente y las luces de los mismos nos darían un aviso con mayor tiempo. Llevábamos chalecos naranjas de los usados en la construcción por los mismos trabajadores de las carreteras, el Claudio, lo llevaba puesto de la manera tradicional, yo por mi parte lo puse alrededor de mi mochila, el Claudio iría enfrente para que se viera el chaleco y yo iría atrás, de esa manera cubriríamos ambo
Después de un tiempo, los cordones de protección, la obscuridad y los barrancos del lado izquierdo nos hicieron replantear nuestra estrategia así que cambiamos de lado, caminábamos un poco más lento de ese lado ya que por las constantes curvas en ocasiones los carros no se veían venir, y uno
El tiempo paso y movernos por la carretera y el trafico poco a poco se volvió automático, llegamos a la parte más alta del puerto, es una pequeña meseta que da a su ves, el principio de varios caminos de asenso, asía el observatorio Guillermo Aro y una minas de la región si no me equivoco, ahí, decidimos pasar la noche, no era demasiado el cansancio físico aun, pero el frio ya se sentía un poco mas y desde las primeras planeaciones del el viaje mi intención había sido dormir a lo menos una noche en ese lugar.
Corrimos con suerte, a unos 100 metros del carretera encontramos una capilla con las puertas abiertas y algunas veladoras prendidas, la primera imagen que evocaba, era un cliché de esas películas de terror donde unos viajeros encuentran un lugar singularmente tétrico y deciden pasar la noche ahí, para no desencajar mucho con dicho cliché, decidimos pasar la noche ahi...




¿Y luego? ¿Se encontró una cámara con el video de lo que había pasado antes de que desaparecieran?
ResponderSuprimirEsto se pone bueno... ¿que paso en la capilla?... ¿y que demonios andabas haciendo en Alaska Manuel?... te nos fuiste demaciado pal norte mi hermano
ResponderSuprimir¡! Ay!!... que pinche miedo!... yo ahí agarro el primer tufesa pa Magdalena y me hospedo en un buen hotel y digo que fue difícil el camino! ;) ¿apoco no les gusto la idea? digo... yo nomas decía
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